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martes, 6 de mayo de 2014

Alicante víctima del sistema político.


Del mismo modo que el Hércules C.F. no está en la división de honor, ni desgraciadamente se le espera, parece que tampoco lo está nuestra ciudad, Alicante, ni nuestra Provincia. Hablamos de la cuarta provincia más poblada de España, la más densamente poblada de la Comunidad Valenciana y la quinta de España. Estamos hablando de una provincia cuya población, si sumamos la de residentes extranjeros no empadronados, supera incluso a la de Valencia y que es uno de los territorios españoles con mayor grado de urbanización. Y, sin embargo, se trata de una provincia cuyo peso demográfico, por no mencionar otros factores, no se ve correspondido con las inversiones públicas necesarias e imprescindibles para su progreso y el bienestar de sus ciudadanos.

Hace pocas horas los medios de comunicación volvían a poner encima de la mesa un dato que ya fue objeto de polémica hace unos meses y que los representantes populares provinciales trataron de negar tomando por tontos a los ciudadanos: la falta de inversión del Gobierno central para el mantenimiento de las carreteras en la provincia. El hecho es que el Gobierno del Partido Popular relegó el pasado año a la provincia al puesto 26 de toda España en inversiones para el mantenimiento de carreteras. El Ejecutivo central apenas destinó 12,7 millones de euros en 2013 para la conservación y la mejora de nuestras carreteras, a pesar de que Alicante es la quinta demarcación nacional en población y que es una de las que más turistas recibe por carretera. Es decir, Alicante se situó en el puesto provincial vigésimo sexto en cuanto a este tipo de inversiones. Es evidente, como cualquier usuario puede comprobar, que el estado de la red de carreteras en la Provincia necesita más inversión en mantenimiento y que muchos proyectos de mejora necesitan financiación para poder ver la luz. Ni los ciudadanos de la provincia, ni los turistas que nos visitan pueden esperar, hoy por hoy, que la administración del Estado ni la arruinada Generalidad Valenciana aporten las inversiones imprescindibles para configurar una red vial acorde con la población existente y con una apuesta creíble por el desarrollo del turismo y del tejido empresarial. Y a todo esto, nuestros representantes y gobernantes calladitos y aparentemente muy satisfechos: José Císcar, Sonia Castedo, Luisa Pastor,… Ellos a lo suyo que no es, al parecer, lo mismo que lo de los ciudadanos.

Con ser relevante lo anterior no es, ni mucho menos, lo único que pone de manifiesto que Alicante no es tratada con justicia y que la falta de talante reivindicativo de nuestra clase política o la ausencia de proyectos ambiciosos nos sitúa muy por debajo del nivel que nos corresponde. Resulta a todas luces incomprensible la infrautilización de nuestro puerto al que la ausencia de enlace ferroviario para mover mercancías con el centro y norte de España hace perder la nada despreciable cifra de nueve millones de euros cada año. El Ministerio de Fomento cortó la conexión en 2010 a causa de las obras del AVE y no la ha repuesto aún. Situación que además podrá agravarse según los expertos ya que si se retrasa el enlace con el futuro Corredor Mediterráneo las pérdidas anuales se dispararán hasta los 11,4 millones de euros anuales. A este respecto, Joaquín Rocamora, Presidente de Ineca, coincide en que “Alicante ha dejado de contar tanto para la Generalidad como para el Gobierno, pese a que seguimos siendo una provincia importante”.

Es incomprensible que no haya una respuesta ni solución a la vista para conectar por tren el puerto y el aeropuerto al Corredor Mediterráneo y al AVE. Como lo es también la paralización de las obras del acceso sur a la ciudad de Alicante ofreciendo una imagen indigna de la capital de una provincia como la nuestra, la paralización de las obras del túnel se Serra Grossa, la lentitud en el desarrollo de los trabajos del paseo peatonal del Plan Bahía o la paralización de las obras en el túnel del AVE por los impagos de la Generalidad Valenciana.

Ni la ciudad de Alicante ni la provincia están siendo tratadas con justicia por las administraciones públicas ni por los políticos que las gestionan y que, teóricamente, nos representan. A la falta de inversiones públicas en nuestro territorio acompaña la ausencia de planes vertebradores del mismo y ello es extensible desde la ciudad de Alicante hasta el último rincón de la provincia.

Todo ello es fruto de un sistema de partidos y de una clase política instalada en sus privilegios que no se debe a los ciudadanos a los que debían representar sino al propio sistema partitocrático que los premia o castiga según su docilidad. No se trata de colores políticos, no, porque estamos hartos de ver cómo se tiran los trastos a la cabeza cuando el que gobierna en Madrid no es del mismo color que el que gobierna en Valencia. Da igual, azules y colorados comparten los mismos genes de una determinada casta política que debería ir pensando en jubilarse por el bien de los ciudadanos. El que se mueve no sale en la foto, el que alza la voz cuando los intereses ciudadanos no coinciden con los de su partido es silenciado y apartado perdiendo con ello la poltrona. Pocos son los políticos que anteponen los intereses de la provincia, de su pueblo o de su ciudad a los intereses de su partido o a los suyos personales. Por eso callan, por eso no exigen, por eso no reivindican lo que en justicia corresponde a los ciudadanos de Alicante. Y ya se sabe que “el que no llora no mama”. Y a lo que se ve, lamentablemente, nuestros representantes políticos se conforman con el chupete.

Santiago de Munck Loyola



jueves, 1 de mayo de 2014

El Grupo Popular en las Cortes Valencianas: un fracaso anunciado.


Anuncian los medios de comunicación que nuestra Alcaldesa y Diputada Autonómica, Sonia Castedo, ha firmado ante notario su renuncia al escaño en las cortes valencianas que ocupaba en representación de la provincia de Alicante y que dicha renuncia podría ser presentada en el registro de las cortes el viernes día 2 de mayo. Esta decisión no obedece a una repentina conversión de índole ética que le haya convencido de lo políticamente inconveniente que es ocupar dos cargos de responsabilidad sin poder atenderlos adecuadamente, no. Tampoco obedece esta decisión a una cesión ante la propagandística e ineficaz línea roja del Presidente Fabra en virtud de la cual ningún imputado del PP debe ostentar responsabilidades políticas o cargos políticos en el PP, pues de todos es conocido que los Sres. Ciscar, presidente provincial popular, su mano derecha, el incompetente JJ Zaplana, secretario provincial popular, y la propia Sonia Castedo se pasan esa famosa línea por donde todos sabemos. No en balde Sonia Castedo es ahora la Coordinadora popular de los mini PPs de la ciudad de Alicante, los “pepelitos” de distrito en claro desafío a las directrices del Presidente Regional Popular. Esta decisión obedece más bien a una clara estrategia para dilatar al máximo el procedimiento judicial en el que está incursa la Alcaldesa de Alicante. La pluriempleada alcaldesa y plurimputada por el caso Brugal que se está sustanciando en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana conseguirá con su renuncia al escaño que el sumario tenga que retornar a los juzgados ordinarios de Alicante al quedar más aforados en la causa.

Ya en su día, desde estas mismas páginas, se denunció la forma de elaborar las listas de los candidatos que el Partido Popular presentaba para la Provincia de Alicante. Al margen del hecho incuestionable de que el procedimiento de elaboración es profundamente antidemocrático pues los afiliados populares, como siempre, nada pueden decidir u opinar respecto a la misma, resaltaba también los criterios utilizados por el “dedazo” popular entre los que la defensa de los intereses de los ciudadanos alicantinos brillaba por su ausencia. Del examen de los componentes de aquella lista resaltaba, en primer lugar, la presencia de alcaldes y alcaldables, es decir, de personas que deberían simultanear dos cargos públicos, el de su municipio y el del escaño, con lo que a todas luces no podrían desempeñar con dedicación plena ninguno de los dos cargos y obviando cualquier referencia a las incompatibilidades. Destacaba también la presencia en dicha lista de parientes de políticos populares aportando así una curiosa interpretación del significado de la defensa de la familia como signo distintivo de la ideología popular, vamos, puro nepotismo. Y finalmente resaltaba también la presencia en dicha lista de personas que estaban siendo objeto de investigaciones judiciales, como el Sr. Alperi o la propia Sonia Castedo, con lo que parecía evidente que se les quería dotar de cierto blindaje con el aforamiento que su elección parlamentaria les habría de otorgar. Amiguismo, nepotismo, arbitrariedad, ausencia de democracia interna y búsqueda de blindajes judiciales primaron frente a la defensa y representación de los derechos y las necesidades de los ciudadanos de la Provincia de Alicante. Es tan evidente que sólo la ceguera partidista puede negar esta realidad: el PP una vez más ha sacrificado los intereses de Alicante a los intereses de su camarilla dirigente.

De los 55 diputados en las Cortes Valencianas que obtuvo el Partido Popular en las elecciones autonómicas quedan 54 porque el Sr. Blasco se ha convertido en tránsfuga largándose con su acta de diputado al grupo mixto generosamente subvencionado gracias al propio grupo popular. De los 55 diputados iniciales del Partido Popular 18, que se dice pronto, han tenido que renunciar a su escaño en la mayoría de los casos por estar salpicados por asuntos judiciales. Y de los 55 diputados populares iniciales, cinco están procesados o imputados y conservan aún su escaño. ¿No es esto la constatación de un sonoro fracaso? ¿No es un auténtico fraude a los votantes?

Esta situación no ha nacido de la casualidad, no se trata de un simple accidente político. Es el resultado de una determinada forma de entender la vida política dentro del Partido Popular que se caracteriza por desarrollarla al margen y de espaldas a la voluntad de sus afiliados y, por supuesto, de los votantes. Los responsables, los miembros del Comité Electoral que aprobó estas listas autonómicas, no darán la cara por supuesto, no dimitirán que es lo que haría cualquier político responsable y decente. Se pondrán de perfil y esperarán a su oportunidad para obtener su correspondiente premio si es que aún no lo han recibido por semejante tropelía.

Una vez más, los votantes alicantinos del centro derecha han sido estafados por el partido mayoritario. Estos días, andan los populares movilizando a sus cargos públicos y a algunos militantes para difundir las supuestas bondades de su gestión y las nuevas promesas electorales de cara a los comicios europeos. Una vez más se acuerdan de los afiliados, cuyo voto a la hora de hacer las listas ignoran y desprecian sistemáticamente, para que “vendan” lo buena que es la lista europea impuesta por el “dedazo” de Rajoy y lo malo que es todo lo demás. Ojalá que mucha gente no se vuelva a dejar engañar o que el miedo al cambio no les impulse a repetir el voto aunque sea tapándose la nariz. Ojalá que el votante alicantino de centro derecha sepa que hay alternativas, que se puede cambiar de siglas sin necesidad de traicionar ideales y principios.

Santiago de Munck Loyola



jueves, 24 de abril de 2014

El Reino de Todmir: patrimonio histórico de Alicante y Murcia.


Una cosa es la historia que nos enseñan en los colegios, la versión oficiosa de nuestra historia y otra muy distinta la real. Buena prueba de ello es el libro de José María de Mena, Los reinos olvidados de España, en el que el autor pone el foco de atención sobre la existencia de algunos reinos de España que la historia que se imparte ignora o que, en el mejor de los casos, pasa de puntillas sobre ellos. La existencia de reinos como el de Reiyo, Estella, Sobrarbe, Canarias, Os Guedes o Todmir es para la mayor parte de la gente una auténtica sorpresa. Por ejemplo, la mayoría recordamos la versión escolar de la invasión musulmana: el general musulmán Tariq  desembarca el frente de unos 7.000 bereberes en la bahía de Algeciras el año 711, derrota a Don Rodrigo, rey visigodo, en Guadalete y en poco más de 10 años los musulmanes se habían hecho con toda la península llegando hasta Francia donde serían expulsados progresivamente tras ser derrotados en la batalla de Poitiers en el año 732 por Charles Martel. Mientras, en España, Don Pelayo derrotaría a los musulmanes el año 722 en Covadonga iniciándose oficialmente la larga reconquista que acabaría en el año 1492 con la toma de Granada por los Reyes Católicos.

Pero poco o nada se nos cuenta de la supervivencia de un pequeño reino cristiano en medio de la nueva España musulmana: el reino de Todmir o Tudmir. Lo cierto es que al margen de los pequeños focos de resistencia al invasor musulmán en las montañas asturianas o en la cordillera pirenaica, en el interior de la zona invadida sobrevive desde el año 711 al 780 un pequeño reino cristiano que se extiende por lo que hoy es Murcia, buena parte de Alicante y alguna localidad de la provincia de Valencia. El gobernador cristiano de esta zona Teodomiro, al conocer la derrota de Don Rodrigo, movilizó un ejército y lo concentró en Orihuela para defender dicho territorio. Las tropas musulmanas dirigidas por el hijo de Muza, Abdelaziz, se dirigían desde el sur hacia el norte para conquistar Zaragoza y al encontrarse con la resistencia de las tropas de Teodomiro decidieron no combatir para poder continuar hacia su objetivo del norte y, para ello, formalizaron un tratado con Teodomiro quien, por cuestiones representativas y ante la ausencia de un poder regio, hubo de asumir las funciones reales pasando a ser el único rey cristiano en ese momento en la España musulmana. A Teodomiro le sucedería su hijo Atanagildo y la independencia de este curioso reino cristiano acabaría en torno al año 780. Además, durante los 69 años de existencia del reino de Todmir su territorio inicial creció. Formaban parte de este reino en el momento de su máxima expansión 19 ciudades repartidas en dos comarcas, Murcia y Alicante: Valentela, Begastro, Lorca, Anaya, Orihuela, Caravaca, Cartagena, Mula, Petrel, Chibchilla, Águilas, Ferez, Alhama, Aspe, Librilla, Alcantarilla, Isla Grosa, El Mar menor y el Cabo de Palos.

Así que lo cierto es que mientras los cristianos se sublevaban en Asturias y se abría oficialmente el período conocido como la Reconquista, en Alicante, nuestra provincia, y en Murcia subsistía desde diez años antes un reino cristiano que sobreviviría en medio de la España musulmana durante casi 70 años. Una notable proeza que incomprensiblemente no ha sido prácticamente objeto de estudio y de mención en los libros de texto de las últimas décadas.

El libro de José María de Mena saca a la luz igualmente la existencia de otros reinos que también han venido siendo sistemáticamente ignorados en la historia oficial de nuestro país pero que fueron una realidad viva. Merece la pena leer este libro y comprobar así hasta qué punto la historia de España no es sólo como nos la cuentan, que hay otra historia escondida, olvidada o marginada que está ahí y que forma parte, se quiera o no, de nuestro patrimonio histórico como Nación.

Santiago de Munck Loyola


jueves, 17 de abril de 2014

Alicante sí.


La provincia de Alicante, nuestra provincia, necesita iniciar un profundo cambio en su tejido político para conquistar el puesto y el protagonismo que por su peso le corresponde en el mapa español. Esta necesidad de cambio se deduce claramente de la constatación de dos circunstancias que objetivamente no pueden negarse y que están íntimamente ligadas. La primera circunstancia es que Alicante no recibe ni del Estado ni de la Comunidad Autónoma el trato inversor que por su población y características merece. Las cifras cantan y demuestran una realidad más que preocupante. Nuestras actuales circunstancias económicas, tasa de desempleo o renta media, por ejemplo, son consecuencia directa de años de desequilibrio inversor, del lastre que supone una administración autonómica arruinada que asfixia nuestra potencialidad y de la ausencia de políticas y proyectos nacidos desde Alicante y para Alicante. Somos la cuarta provincia española más poblada con 1.950.00 habitantes, la quinta en densidad de población y la tercera provincia española en número de residentes extranjeros (más del 24 % de la población) de los cuales más de 184.000 son ciudadanos comunitarios. Y, sin embargo, por poner dos ejemplos, la inversión en infraestructuras del Estado en la provincia nos situó este año en el puesto 40 y tradicionalmente somos la provincia que menos inversiones percibe de la Generalidad Valenciana. Tenemos una tasa de desempleo superior a la media nacional a pesar de la peculiaridad que supone la población residente comunitaria, las pensiones medias de los alicantinos son inferiores a la media nacional y nuestro nivel de bienestar es un 14 % inferior a la media española. Da la sensación que para muchos Alicante no existe desde una perspectiva política.

La segunda circunstancia que exige un profundo cambio es la situación, la composición y la actuación de su actual tejido político. Son los actuales actores del sistema político y el propio sistema en si los causantes de que Alicante esté como está. Es evidente que la fotografía actual de nuestra provincia se debe a quienes han gobernado sus instituciones durante los últimos años y a quienes han sido incapaces de promover alternativas creíbles. Todos los resultados electorales de nuestra provincia de los últimos años señalan que el electorado alicantino se inclina de forma mayoritaria por opciones de centro derecha, casi el 60 % de los votantes, y dentro de este espectro político la fuerza mayoritaria ha venido siendo el Partido Popular. Mientras, la izquierda se ha mantenido fragmentada (UPyD, PSPV, EU, Compromìs, etc.) y dentro de ella el partido mayoritario, el PSPV, ha sido incapaz de apaciguar sus disputas internas y de generar, al menos en la capital, un discurso mínimamente creíble; en el campo del centro derecha el PPCV ha mantenido una clara hegemonía que, sin embargo, empezó a quebrarse en los últimos años. De hecho, ya en los comicios municipales, los partidos independientes nacidos de escisiones del PP alcanzan la nada despreciable cifra del 10 % de los votos en la provincia. Grupos y partidos organizados en torno a figuras como Domigo Soler en la Vega Baja, Miguel Picher en Elche o Gema Amor en Benidorm, por citar solo a algunos, ponen de manifiesto que el monolitismo popular está terminando un ciclo político. Orihuela, Elche, Catral, Benidorm, Torrevieja, Albatera,… son algunos de los municipios en los que este fin de ciclo se está poniendo de manifiesto.

El centro derecha alicantino no puede seguir monopolizado por un partido incapaz de combatir la corrupción, enemigo de la regeneración democrática, dirigido por arribistas, medradores e incompetentes, camarillas de incapaces que han arruinado esta Comunidad y que no pueden defender los legítimos derechos de los alicantinos porque son individuos sometidos a condicionantes e hipotecas exteriores. La manifiesta incompetencia de José Ciscar, la falta de escrúpulos éticos de su mano derecha José Juan Zaplana y los variopintos clanes y tribus familiares que desde hace años controlan, monopolizan y manipulan el centro derecha no pueden, ni quieren apostar por una provincia fuerte y pujante.

Alicante cuenta con un potencial humano y territorial de primer orden que se encuentra frenado por una clase política y unas estructuras políticas que la asfixian. La dependencia política y administrativa de la Generalidad Valenciana es otra losa sobre el futuro y el progreso de nuestra provincia. Por ello es la hora de la valentía y de la responsabilidad, de la generosidad y de la altura de miras, sin complejos y con convicción. Los ciudadanos y los políticos que no tienen otra hipoteca que la del servicio a sus vecinos, los que creen en Alicante y en su gente, los que  creen en los principios éticos y políticos que comparte ese 60 % del electorado y los que creen que no es posible avanzar sin regenerar nuestro sistema político tienen ante si un importante reto, aparcar diferencias, nominalismos y localismos para construir una alternativa sólida, un movimiento político de y para la provincia de Alicante. Hay gente, hay ganas, hay razones y hay, sobre todo, una causa, Alicante. ¿Por qué no ponerse ya manos a la obra?

Santiago de Munck Loyola




miércoles, 16 de abril de 2014

Se puede si se quiere.


Si la política nunca ha sido una actividad especialmente apreciada por la mayoría de los ciudadanos hoy, desgraciadamente, lo es aún menos. Pocas cosas pueden resultar en nuestros días menos atractivas para mucha gente que la política. La conducta de buena parte de la clase política y los malos hábitos y vicios de los partidos y demás instituciones están en el origen de ello. Se palpa un absoluto desengaño y hastío hacia la política, los partidos, los políticos y las instituciones. Existe un hartazgo generalizado y, sin embargo, casi todo el mundo en un momento u otro del día habla de la situación política de nuestro país y opina sobre unos u otros. No es infrecuente escuchar frases como “todos son iguales”, “todo son mentiras” o “para qué molestarse, van a seguir haciendo lo que les dé la gana”. En los encuentros familiares, en las reuniones de amigos, en la compra o en el trabajo se escuchan estas frases que, en el fondo, no hacen otra cosa que expresar una desconfianza profunda hacia la política y sus actores. Mucha gente no quiere saber nada de la política, pero no puede sustraerse a sus efectos porque la política está presente, querámoslo o no, en todas las facetas de nuestra vida.

Y este estado anímico alcanza incluso a la gente más próxima de quienes aún creemos que la política, con todos sus defectos e imperfecciones, es una noble tarea por la que merece la pena luchar. Las advertencias o los consejos en los círculos más próximos se suceden: “no te esfuerces tanto que las cosas no van a cambiar”, “¿Para qué te molestas? ¿No has aprendido todavía que todos los partidos son iguales y que no quieren gente preparada y con iniciativa?”, “¿Para qué te esfuerzas? Sin padrinos o amigos no vas a llegar a ningún sitio…” Y me resisto a aceptarlo. Me resisto a tirar lo toalla a pesar de las muchas desilusiones que a lo largo de más de 30 años de activismo político he sufrido.

Es cierto que el mundo de la política y todo lo que en ocasiones le rodea no es muchas veces precisamente ejemplar, pero no es menos cierto que se diferencia muy poco del ambiente que puede existir en el mundo laboral, empresarial o sindical. El mundo de la política no es un mundo aislado, no es una burbuja desconectada de la realidad social, sino que se nutre de ella para lo bueno y para lo malo. Las lealtades personales cambiantes, la desconfianza, las meteóricas carreras de los medradores profesionales, las traiciones, el incumplimiento de los compromisos o de la palabra dada, el amiguismo, el favoritismo o el acoso son algunos de los comportamientos que, si bien se resaltan mucho cuando hablamos del mundo político, también están a la orden del día en el mundo de la empresa o en el de las relaciones personales. Se trata de conductas propias de la condición humana y sobre todo de conductas íntimamente relacionadas con los valores y principios rectores de las conductas individuales.

La corrupción, por ejemplo, no es un mal exclusivo de la política ni de los políticos, sino que se encuentra presente en todas las esferas de la vida social. Se tiende a magnificar y a subrayar sus manifestaciones en la política porque, al fin y al cabo, la política es una esfera pública y porque en un sistema democrático todos los ciudadanos somos o deberíamos ser los “dueños” de la política y, por tanto, estamos o deberíamos estar más que legitimados para denunciarla y exigir las responsabilidades a que hubiere lugar. Los ciudadanos somos los accionistas de una gran empresa que se llama España y como tales tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones que el accionariado de una empresa para exigir resultados y demandar responsabilidades.

Sin embargo, la política no es mala por si misma, son malos muchos de sus protagonistas y si conservan su protagonismo es porque la mayoría de los ciudadanos les dejan, por acción o por omisión. La política es una noble tarea, la única cuya razón de ser es la transformación pacífica de la sociedad. Es desde la acción política, desde el compromiso activo, donde el ciudadano puede invertir la situación. La vida política es patrimonio de todos los ciudadanos. Quejarse, lamentarse o conformarse dando por sentado que nada puede cambiar no conduce a nada, tan solo sirve para reforzar la situación de quienes con su conducta manchan diariamente la vida política. Abstenerse o votar a los de siempre tampoco servirá para que la política recupere la limpieza y el brillo que debería tener. Hoy más que nunca los ciudadanos disponemos de formación e información permanente para poder actuar, para poder influir de forma decisiva en la transformación de nuestro entorno. No hay sistemas políticos eternos, no hay poderes infranqueables, no existen partidos políticos imbatibles y los ciudadanos disponemos de más y mejores instrumentos para que nuestra voluntad sea la que haga de la política un bien al servicio exclusivamente de las personas. Si queremos, podemos.

Santiago de Munck Loyola



viernes, 4 de abril de 2014

Regeneración democrática: por sus obras los conoceréis.


El sistema político que padecemos, la feroz partitocracia, permite que algunos sujetos se permitan ciertos lujos que en una sociedad plural, viva, responsable y moralmente sana serían inadmisibles. Ciertos sujetos, cómodamente instalados a dedo en las cúpulas de los partidos y en las instituciones, se creen que la política es puro teatro y en consecuencia deambulan por la misma como simples actores interpretando aleatoriamente cualquier papel que se les encargue, prescindiendo de cualquier convicción ética y del más mínimo principio moral. Su problema y, por tanto, el todos los ciudadanos es que la política no es teatro; su problema es que se nota, y mucho, que están actuando y que detrás de sus palabras y de sus discursos sólo hay vacío intelectual y oquedad moral; su problema es que sus actos, sus hechos ponen de relieve su auténtica catadura moral. Como bien dice el Evangelio de San Mateo “Por sus obras los conoceréis”.
Viene este reflexión a colación de la noticia publicada hoy 4 de abril de 2014, en el Diario Información, en la que se da cuenta de la participación de un consumado actor político, José Juan Zaplana, Secretario Provincial del PP de Alicante, en una mesa redonda sobre la regeneración democrática: “El club Información acogió ayer por la tarde la mesa redonda «Vías para la regeneración democrática», enmarcadas dentro de las VII Jornadas Católicas y Vida Pública, organizadas por la Asociación Católica de Propagandistas y la Universidad CEU Cardenal Herrera. Intervinieron José Juan Zaplana (PP), Loles Fernández (PSOE), Silvia Poveda (UPyD) y David Abad (Compromís). Francisco Sánchez moderó el debate”.
José Juan Zaplana, nada menos, que representando al PP para hablar sobre regeneración democrática. Increíble, pero cierto. Desconozco si la Asociación Católica de Propagandistas y la Universidad CEU Cardenal Herrera invitó directamente a este sujeto sin conocer su forma de proceder en torno a la regeneración democrática y los problemas de corrupción. Es posible que sí le conociesen y que le invitaran precisamente por eso, por representar todo lo contrario a la regeneración democrática. Puede que simplemente formulasen una invitación al Partido Popular y que éste le enviase como su representante más cualificado para hablar sobre el tema o, simplemente, que este señor se ofreciese con tal de salir en la foto, una de sus obsesiones. Es igual. Es de suponer que como habitual intérprete secundario y cínico consumado intentaría aparecer como un defensor a ultranza de la regeneración democrática, pero sus obras, sus acciones y antecedentes le delatan.
Hay que recordar una vez más que cuando los tribunales imputaron a la Alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, por cuatro delitos, el Sr. José Juan Zaplana acudió raudo y veloz a presidir una cena de homenaje a la misma, algo que dista mucho de lo que implica trabajar por la regeneración democrática. Hay que recordar que el Sr. Zaplana y su jefe el Presidente Provincial José Císcar promovieron la expulsión de los afiliados populares que promovían la regeneración democrática suscribiendo un documento oficial del Partido Popular de la Comunidad Valenciana, redactado por otro pésimo actor, el ex diputado Felipe del Baño, en el que literalmente se dice: “criticar la política de la Alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, (imputada por cuatro delitos) es criticar la política del Partido Popular” o que “el mero hecho de impulsar una campaña bajo la regeneración, y apoyar el lema, en comentarios que inducen a pensar que la corrupción campa a sus anchas en la organización del Partido, lejos de ser una opinión admisible en el debate democrático, es una falsedad inadmisible en cualquier foro”.
Hay que recordar que impedir la democracia interna en un partido político, y los hechos lo demuestran, como hace el tandem Císcar – Zaplana tiene muy poco que ver con el concepto de regeneración democrática. Hay que recordar igualmente que vivir de la política sin haber sabido ganarse la vida fuera de ella tampoco tiene mucho que ver con la regeneración. Como tampoco lo tiene ocultar a los afiliados del partido que lo piden el examen las cuentas de las campañas electorales que están bajo sospecha judicial.
En fin, que constituye una auténtica decepción y un despropósito digno de una película de Almodóvar que la fuerza mayoritaria del centro derecha alicantino no cuente entre sus filas con personas suficientemente capacitadas para poder hablar en público, con convicción y con una sólida trayectoria ética, sobre la regeneración democrática y que se envíe a semejante representante. Es un síntoma más de que el Partido Popular de Alicante no sólo no cree en esta necesaria idea, sino que además se burla del conjunto de los sufridos ciudadanos designando a un embajador como éste, perfectamente conocido y retratado por sus obras. Salvando las distancias ¿se imagina el lector a Bárcenas participando en un coloquio sobre la transparencia en la contabilidad de los partidos? De pena.
Santiago de Munck Loyola



viernes, 28 de marzo de 2014

Fabra: 'La Comunidad está lista para despegar y no nos van a parar'.

El que no corre vuela... o lo intenta. Ayer el Presidente Alberto Fabra declaró que 'la Comunidad está lista para despegar y no nos van a parar'. Esta asombrosa declaración demuestra dos cosas: que, de una parte, tanto él como el PPCV necesitan autoconvencerse de que pueden quebrar las tendencias de las encuestas y, de otra, que estan torpe con la palabra como con el gobierno de nuestra Comunidad.
 
Tanto dinero público empleado en asesores, en un 'entrenador' personal, en gabinete de imagen y comunicación y no se le ocurre al inefable Presidente Alberto Fabra otra cosa que hablar de 'despegues' teniendo, como tiene, la Comunidad Valenciana una perla del derroche y la ineficacia del PPCV tan evidente y escandalosa como el aeropuerto de Castellón, tres años cerrado, sin ningún avión a la vista y con millones de euros invertidos y por invertir en su mantenimiento. 
 
Si es que donde no hay, no hay... ¡Vaya liderazgo! Más vale que los votantes de centro derecha se apeen de un avión averiado cuyo comandante de vuelo, además, es el Sr. Fabra.

http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2014/03/27/53341e1422601d3f208b457f.html


Santiago de Munck Loyola
http://santiagodemunck.blogspot.com.es

martes, 25 de marzo de 2014

Por un Estatuto de los Cargos Públicos.


La profunda crisis económica y política que atravesamos ha hecho, entre otras cosas, que se subrayen determinados comportamientos y privilegios de la clase política que se alejan mucho de la necesaria ejemplaridad que hoy habría que exigir a todos los dirigentes políticos. Los partidos políticos se han convertido en impresionantes máquinas burocráticas con una propensión permanente a invadir todas las esferas y escalones del poder, viven del dinero público, no de las cuotas de sus afiliados, y sirven de agencia de colocación de sus peones, muchos de ellos sin preparación ni cualificación política o técnica. Así, han terminado por copar las administraciones públicas desplazando en muchas ocasiones a los propios profesionales de la administración sustituyéndoles por los “enchufados”. Es casi una vuelta al sistema del siglo XIX, denunciado magistralmente por Galdós, en el que la alternancia en el poder conllevaba el inmediato relevo de miles de colocados en detrimento de la profesionalidad de las administraciones públicas. A todo ello hay que sumar el abuso permanente de buena parte de la clase política de los instrumentos legales a su disposición atribuyéndose toda clase de privilegios fiscales, sociales, económicos y jurídicos mientras la gente lo pasa francamente mal.

España necesita un Estatuto de los Cargos Políticos que acabe con esta situación y que establezca unas reglas claras, precisas y estrictas. Sería sin duda una saludable iniciativa democrática. Este Estatuto debería impulsar reformar legislativas para:

- Encuadrar las pensiones de los parlamentarios nacionales y autonómicos en el sistema general de pensiones, sin privilegio alguno. No existe ninguna razón que justifique un sistema diferenciado.

- Establecer para los mismos un baremo de retribuciones transparente en el que las dietas e indemnizaciones, perfectamente delimitadas y controladas, sean las mismas que las asignadas en los PGE para los funcionarios de más alto nivel.

- Modificar las pensiones vitalicias de Presidentes de Gobierno y Presidentes Autonómicos, estableciendo límites e incompatibilidades con otros ingresos. Incompatibilizar la percepción de dichas pensiones con el cobro de retribuciones provenientes de empresas o consorcios que tengan o hayan tenido vinculación con la actividad de las administraciones públicas.

- Suprimir los privilegios fiscales de los parlamentarios y demás cargos públicos.

- Limitar el aforamiento a los miembros de las Cortes y del Gobierno.

- Incompatibilizar el desempeño simultáneo de dos puestos electivos, por ejemplo, ser alcalde y diputado nacional o autonómico o senador. No se puede pertenecer al legislativo y al ejecutivo de forma simultánea ni desempeñar íntegramente dos cargos sin merma en la dedicación a uno de ellos o a ambos.

- Incompatibilizar la percepción de ingresos de carácter público o semipúblico con las retribuciones de sus cargos. Es preciso terminar con la práctica habitual por la que muchos cargos públicos perciben dos o más ingresos públicos o de origen público como los provenientes de sus partidos políticos.

- Incompatibilizar el desempeño de un cargo público con actividades privadas o de representación en consejos de administración incluso en empresas públicas.

- Establecer una escala retributiva nacional para todos los cargos públicos y directivos de empresas públicas o privadas cuyos ingresos provengan de subvenciones públicas de modo que ninguna retribución pueda superar a la percibida por el Presidente del Gobierno.

- Reducir de forma drástica el número de asesores y cargos de confianza en todas las administraciones públicas, limitando su existencia exclusivamente a tareas de comunicación e imagen, tareas que no suelen existir en las organizaciones públicas.

- Exigencia de un mínimo de experiencia profesional previa, sea en el ámbito privado o en el público, para el acceso a un cargo político, sea de elección directa o de libre designación.

- Limitar a dos mandatos los cargos de representación electiva.

- Reducir ostensiblemente el número de coches oficiales en todas las administraciones públicas y eliminar las tarjetas de crédito para gastos de representación.

- Limitar los gastos de representación.

Se trata de una relación de medidas perfectamente ampliable que podrán contribuir a la exigencia de austeridad y ejemplaridad que, hoy por hoy, están tan ausente en el quehacer diario de buena parte de nuestra clase política. Impulsar un Estatuto de los Cargos Públicos en la dirección señalada sería, sin duda, una muestra más de la existencia de una voluntad regeneradora de nuestro sistema políticos, aunque mucho me temo que pocos partidos se atreverán a recoger un guante como éste.

Santiago de Munck Loyola.



sábado, 22 de marzo de 2014

Enhorabuena y gracias.


Queridos compañeros:

Quiero en primer lugar felicitar a los candidatos elegidos y, en especial, a nuestro Presidente, Alejo Vidal Cuadras, por su elección como cabeza de lista. Estoy seguro de que todos nos volcaremos para conseguir un sonado éxito en las elecciones europeas.

En segundo lugar quiero agradecer vuestra confianza a todos los que me habéis votado. No he salido elegido entre los diez primeros, pero sigo a vuestra disposición y a la de todos los compañeros del partido para hacer de nuestro proyecto una realidad cada día más sólida.

Y finalmente deseo expresar mi agradecimiento a VOX por esta oportunidad que nos ha brindado a los afiliados de poner en práctica algo tan básico y tan hermoso como la democracia interna y felicitar a los afiliados y a los técnicos que han trabajado para que estas elecciones fueran una realidad en un tiempo récord.

Un abrazo.

Santiago de Munck Loyola. Alicante.


http://santiagodemunck.blogspot.com.es

viernes, 14 de marzo de 2014

Los ciudadanos pasmados y ellos a lo suyo.


Tanto asesor para nuestros políticos, tanto dinero público empleado en marketing político,  en técnicas de comunicación y en imagen para que luego algunos de nuestros dirigentes desconcierten e indignen al personal con sus declaraciones o sus actitudes públicas. El pasado domingo, en un acto político del PPCV celebrado en Alicante el Presidente del Partido y de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, dejó de piedra a más de uno de los asistentes (que no obstante aplaudirían de forma entusiasta como es habitual en este tipo de actos) y a los ciudadanos de la calle cuando manifestó su respaldo a la plurimputada alcaldesa de Alicante Sonia Castedo. “Estás fantástica, a punto, y ahí estaremos todos ayudándote”. Sorpresa y aplausos entre los asistentes. Más de uno de los actuales concejales que trabajan bajo cuerda para ocupar el sillón de la alcaldesa se quedó helado. ¿Y qué hay de la línea roja de Fabra? ¿Dónde queda esa línea discontinua según la cual los imputados deberían irse a casa? Al día siguiente todos los medios de comunicación y los comentaristas políticos atónitos también. ¿Qué ha pasado? ¿Ya no hay línea roja? 

Y se monta tal revuelo que el Presidente Fabra se ve obligado a salir a la palestra para rectificar y para aclarar que su apoyo era de carácter personal y que se refería sólo al embarazo de la alcaldesa. ¡Acabáramos! Alguien, alguno de esos múltiples asesores con los que cuenta el Presidente Fabra y que costeamos los contribuyentes debería haberle advertido que se trataba de un mitin, de una reunión política y no de un encuentro entre amiguetes, ni de una charla del curso del parto sin dolor por lo que debía medir muy bien sus palabras. Claro que, cuando todo un Presidente de la Generalitat ve normal que su amiga cargue la factura del “arreglo del cocido” al presupuesto público, es normal que pasen estas cosas.

Pero, claro, en el PPCV siempre hay “tiralevitas” dispuestos a apoyar cualquier tontería por grande que sea  que diga el jefe y a buscar cualquier argumento que la refuerce. Es ése el caso de la Presidenta de la Diputación alicantina, Luisa Pastor, que se apresuró a hacer unas declaraciones antes de que se produjera la rectificación del jefazo. Y, así, con el pie cambiado dijo al día siguiente del “apoyo comunitario al embarazo de la alcaldesa” que no hay ningún inconveniente en que Sonia Castedo vuelva a encabezar la candidatura del PP porque sólo está imputada por cuatro graves delitos y que no está condenada. 

Semejante “perogrullada” cae por su peso. Evidentemente, ningún imputado es, de momento, culpable de nada. Pero cuando se traza una línea roja, no se sabe muy bien siguiendo qué criterio y se fija en el momento de la imputación, se hace, se supone,  por una exigencia pública de ejemplaridad, aunque no lo sepa la Sra. Pastor. Tampoco Luis Bárcenas ha sido condenado por nada y se sospecha que, pese a su valía financiera, la Sra. Pastor no desea incorporarle en la próxima candidatura del PP de su pueblo ni ofrecerle cargo alguno en la Diputación. ¿O sí?

Y por si fuera poca la ligereza con la que algunos políticos se toman la necesidad de practicar la ejemplaridad y de combatir la corrupción, ayer mismo fuentes próximas al Gobierno de España y al Ministro De Guindos, experto fichando socialistas chaqueteros para altos puestos del Gobierno, hacen saber que no hay ninguna prisa por promover la sustitución de la socialista Magdalena Álvarez, vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones, imputada en el caso de los ERES andaluces, el mayor caso de corrupción de la historia, y para la que la Juez Mercedes Alaya acaba de imponer una fianza civil de 29.568.129 euros. Sospecha la Juez que la ex ministra de Zapatero fue la ideóloga (algo difícil conociendo al personaje) del procedimiento de subvenciones que dio lugar al latrocinio del dinero de los ERES en la Junta de Andalucía. Que los socialistas sigan calladitos y que, por supuesto, no pidan la dimisión de sus imputados es absolutamente normal. Pero que haga lo mismo el Gobierno y el partido que lo sustenta ya no lo es tanto. Parece que ajuicio de nuestro Gobierno y, en especial, del Sr. De Guindos este asunto no afecta a la imagen de España. Total, que la vicepresidenta del banco europeo que maneja miles de millones destinados a inversiones esté procesada por un caso de corrupción tan escandaloso como éste carece de importancia. Es más, con no poco cinismo algunos argumentan que se trata de un asunto que nada tiene que ver, por ser anterior en el tiempo, con su trabajo en dicho banco como si en ese banco o en la Junta andaluza no se manejasen fondos públicos y que estas cosas hay que tratarlas con más delicadeza que la que los socialistas suelen emplear en asuntos de corrupción mucho menos relevantes. Casi nada.

Hay quien ve algo más en esta tibieza gubernamental y “pepera” frente a la ejemplaridad  que una simple falta de principios y apunta al hecho de que España es el principal cliente del Banco Europeo de Inversiones, que en 2013 concedió al país préstamos por valor de 10.656 millones de euros. España tiene 76.000 millones de euros de préstamos vivos y espera que este año este Banco nos preste otros 10.000 millones, por lo que, algunos entienden que es bueno que esta señora siga en su puesto en el que, por cierto, cobra 23.000 euros al mes.

Ni principios, ni gestos, ni gaitas. El euro es el euro. Unos no saben por dónde se andan entre tanto asesor, tana línea roja incumplida y tantos casos de corrupción y otros saben demasiado bien por dónde transitan aunque huela a cloaca. Y mientras tanto, los ciudadanos pasmados ante tanta incompetencia y tanto espectáculo bochornoso.

Santiago de Munck Loyola