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martes, 16 de agosto de 2016

CARTA ABIERTA A ORANGE.

En menos de 20 días, alguien ha accedido a mi cuenta de cliente de Orange y ha realizado pedidos de móviles por importe de 8.400 euros. Esta es la carta que he remitido a Orange quien es incapaz de detener estos intentos de fraude y de garantizar la confidencialidad y los accesos a mi cuenta de cliente.

Estimados Sres:

Desde el pasado mes de julio vengo sufriendo intentos de fraude que ya alcanzan un valor de 8.400 euros a través del área de clientes de Orange. Dos intentos fueron el 26 y 27 de julio, tres intentos fueron los días 9, 10 y 11 de agosto y ayer, día 15 un nuevo intento. La sistemática siempre es la misma: alguien entra en mi carpeta de usuario de Orange, denuncia la pérdida o extravío de mi móvil y el de mi mujer, pide la restricción de llamadas, cambia mi teléfono de contacto, mi dirección de correo electrónico y mi domicilio y, a continuación encarga dos móviles (los más caros) para que le sean entregados de forma urgente.

Puesto en contacto con ustedes me indicaron que debía denunciar los hechos ante la policía y, para ello, me remitieron dos correos electrónicos con los números de pedido, dirección de entrega, teléfono y correo de contacto del defraudador. Presenté denuncia con el primer correo y amplié la misma con la recepción de su segundo e-mail, remitidos ambos por cliente.tranquilidad@orange.com Sin embargo, a pesar de haber sufrido 4 intentos más y a pesar de haberlo solicitado en repetidas ocasiones, ustedes ahora se niegan a remitirme los datos de los nuevos intentos de fraude con los que poder seguir ampliando la denuncia ante la policía. Alegan para justificar su negativa la necesidad de proteger los datos. ¿De qué hablan? Se trata de datos que me afectan directamente, es decir, de pedidos que alguien hace a mi nombre a través de mi carpeta de usuario en Orange. ¿Qué protección de datos se supone que están ustedes haciendo? ¿La del defraudador? ¿Lo están encubriendo?

En repetidas ocasiones ustedes han cambiado mi clave de usuario y, sin embargo, una y otra vez el defraudador la burla y repite su jugada sin que a ustedes les extrañe nada. He sometido a nueva limpieza mi ordenador por si acaso, he devuelto a los valores de fábrica mi móvil, tal y como ustedes me indicaron, pero todo sigue igual. Ni siquiera son capaces de responder a los correos que les remito para que adopten de una vez las medidas necesarias para que esto no se repita más.

Su grado de incompetencia, incapaces de asegurar la confidencialidad de los datos de sus clientes, y de resolver un problema técnico como éste sólo es comparable al grado de desatención y de desamparo que como cliente estoy sufriendo.

Es por ello que les comunico que he decidido hacer todo lo posible para que los usuarios sepan cómo funcionan ustedes y rescindir mi relación con ustedes, contratando a partir de hoy con otra operadora.

Santiago de Munck Loyola
Y ésta es la respuesta de Orange:

¡Hola!

Hemos recibido la documentación necesaria para gestionar tu solicitud. Si tenemos alguna duda o es necesario disponer de más información, contactaremos de nuevo contigo.

Si todo es correcto, procederemos a tramitar tu solicitud y te informaremos de ello.

Un saludo.

Tranquilidad Orange.

Todo un detalle por su parte ¿no?

Santiago de Munck Loyola
https://santiagodemunck.blogspot.com.es

miércoles, 10 de agosto de 2016

Ciudadanos amaga.




Bueno, por fin algo se ha movido desde el pasado 26 de junio. Ayer martes, Albert Rivera anunció que negociará el apoyo de sus diputados a la investidura de Mariano Rajoy si antes el PP acepta seis medidas para promover la regeneración democrática, uno de los supuestos puntales ideológicos de la formación liderada por Rivera. Se trata de seis medidas que pueden encajar perfectamente en un catálogo regeneracionista:

1. Apartar a imputados por corrupción. Se trata de una propuesta lógica a la vez que compleja desde el punto de vista jurídico pues es necesario preservar la presunción de inocencia y, en todo caso, articular mecanismos de reposición de los derechos políticos del imputado cuando resulta finalmente declarado inocente.
2. La eliminación los aforamientos. Los más de 10.000 aforados que existen en España son una muestra evidente del abuso de un instituto creado para defender el libre ejercicio de la actividad política para quienes representan a la soberanía popular y que la clase política ha hecho extensivo a toda suerte de cargos públicos.
3. Una nueva ley electoral. Ciudadanos reclama listas desbloqueadas, la reforma del sistema de voto para los españoles que viven en el extranjero y acabar con la ley D'Hondt, lo que fragmentaría aún más el Congreso, pero no reivindica, como antes, la eliminación del filtro de los avales para presentar candidaturas impuesto en 2011 por los socialistas y que atenta al principio de igualdad entre los españoles para el acceso a cargos públicos ni la reforma del sistema para garantizar la igualdad del valor del voto entre los españoles de forma que no valga 3 veces más el voto de un catalán que el de un alicantino, por poner un ejemplo.
4. Acabar con los indultos por corrupción.
5. Limitar mandato a dos legislaturas. Se trata simplemente de regular y extender una norma no escrita a todas las administraciones públicas.
6. Mayor transparencia. Por último, parece que esta exigencia viene ligada a la necesidad de investigar parlamentariamente (porque judicialmente ya está en marcha) la financiación irregular del PP, aunque lo lógico sería hacerla extensiva a todos los partidos políticos.

Estas seis condiciones son positivas porque, por una parte, su mera presentación supone un desbloqueo parcial en el camino hacia un debate de investidura y, por otra, su contenido encaja con una cierta voluntad de regeneracionismo político.

Sin embargo, da la sensación de que Ciudadanos, por las razones que sean, no propone una regeneración democrática en profundidad poniendo sobre la mesa de la negociación aspectos esenciales para que la regeneración del sistema y, sobre todo, de los partidos políticos sea una realidad. Se limita a proponer seis medidas que siendo regeneracionistas no abordan ni plantean los problemas de fondo que han conducido a la política española a los niveles en los que ahora se encuentra.

Se dejan en el tintero reformas cruciales para que la regeneración del sistema político pueda avanzar y la primera de esas reformas afecta al funcionamiento, estructura y financiación de los partidos políticos que son los agentes que han de regenerar el propio sistema. Unas de las principales causas de la corrupción son la falta de democracia interna dentro de los partidos políticos, la incapacidad de la militancia para elegir y controlar a sus candidatos en las instituciones así como para fiscalizar la gestión económica de sus propios partidos y la ausencia o limitación del debate interno. Del mismo modo, el sostenimiento de los partidos políticos con cargo a los presupuestos públicos y su financiación privada los desvincula de sus bases sociales y los empuja a la defensa de intereses ajenos a las mismas.

Ciudadanos tampoco plantea al PP una condición indispensable para la regeneración democrática como es profundizar en la división de poderes y en la despolitización del poder judicial. La confusión entre poder ejecutivo y legislativo es enorme y se ha extendido a todos los parlamentos regionales. Una correcta interpretación de la división de poderes debería conducir a que los alcaldes, por ejemplo, no puedan simultanear su cargo municipal (poder ejecutivo) con un escaño en el parlamento o asamblea autonómica. Por higiene democrática debería haberse puesto encima de la mesa negociadora el principio de “una persona, un solo cargo público”, sea retribuido o no. Y reforzar la independencia judicial haciendo que los partidos políticos saquen sus zarpas de los procesos de designación de jueces y magistrados es también una condición inexcusable para poder enarbolar la regeneración democrática de la política.

Nada exige Ciudadanos sobre la necesidad de acabar con los privilegios económicos y sociales de la clase política a parte de la supresión de los aforamientos, privilegios de tipo fiscal y tributario, de pensiones, de medios a costa de los contribuyentes, etc.

Ni tampoco se plantean reformas legislativas para acabar con los criterios subjetivos en manos de los políticos en el ámbito de la legislación sobre contrataciones de las administraciones públicas o sobre el suelo, dos de los grandes campos en los que la corrupción ha florecido por doquier.

En definitiva, da la sensación de que la propuesta de Ciudadanos, con ser en si misma positiva, responde más a un movimiento táctico en busca del aplauso que a la necesidad de plantear un verdadero cambio regeneracionista que necesariamente tendría que ir mucho más allá de las seis condiciones impuestas al Partido Popular. Pero, algo es algo.

Santiago de Munck Loyola


sábado, 30 de julio de 2016

CARTA ABIERTA AL ALCALDE DE ALICANTE.


Sr. Echávarri:

Permítame que le distraiga un momento de sus altas ocupaciones para llamar su atención sobre un problema que estamos sufriendo cientos de vecinos de Rocafel. A la desidia y al tradicional abandono a los que nos tiene sometidos su administración municipal (no hay más que darse un paseo por la zona para darse cuenta de ello) hay que añadir ahora el mal uso del entorno practicado por algunos vecinos con el consentimiento del Ayuntamiento que usted preside.

Basta con que se dé una vuelta por las calas existentes junto al Hotel Albahía o el Edificio Helios para comprobar “in situ” el grave problema de convivencia y sanitario que la apatía, dejadez y abandono de su Ayuntamiento están generando. ¿Se imagina alguien que la Playa del Postiguet se convirtiera en zona de acampada libre, que se instalasen tenderetes donde familias enteras pasan la noche, donde se ocupan las zonas de juegos infantiles con mesas y sombrillas durante todo el día, donde se abandonan restos de comida y envases, donde sus ocupantes usan el entorno e incluso los portales de los edificios para defecar? ¿A qué no? 

¿Consentiría la Policía Municipal que las furgonetas de estas personas bloqueasen los accesos a la playa del Postiguet? Pues bien, si la respuesta es negativa me puede usted decir ¿por qué los vecinos de Rocafel tenemos que soportar todo eso sin que la Policía Municipal haga acto de presencia y haga cumplir las normas más elementales de convivencia? ¿Acaso no pagamos impuestos como los demás?

Desgraciadamente las cientos de familias que vivimos en la zona nos hemos acostumbrado a que todos los días a las siete de la mañana aparezca la grúa municipal para hacer caja llevándose vehículos que no obstruyen la circulación y, sin embargo, no aparece durante el día cuando la afluencia a las calas impide en muchas ocasiones la circulación normal. Nos hemos acostumbrado a que el Ayuntamiento no haya repuesto desde hace muchos años los carteles indicadores que existían en las playas prohibiendo arrojar basura o el baño de perros, lo que provoca no pocos conflictos. 

Nos hemos acostumbrado a ver a un grupo de jubilados reconstruyendo con sus propias manos una rampa de acceso al agua para los minusválidos mientras usted invierte en playas para los perros. Nos hemos acostumbrado a que no limpien la zona de aparcamiento durante más de tres años consecutivos y a que la pintura que señalizaba las plazas sea un simple recuerdo. Incluso nos hemos acostumbrado a un servicio de recogida de basuras más que deficiente. 

Pero todo tiene un límite Sr. Alcalde. Si usted no está dispuesto a cumplir la Ley, si no está dispuesto hacer que se cumpla, si no está dispuesto a tratarnos con igualdad y a dotar a nuestro barrio de los más básicos y elementales servicios públicos mejor váyase a su casa.

Su sueldo, Sr. Alcalde, incluye ocuparse no solo de la alta política, sino también ocuparse de los problemas diarios de sus conciudadanos. Usted es responsable directo de la pésima situación de un barrio tan céntrico como el nuestro y de dejar que se convierta en una ciudad sin ley. Haga el favor de ponerse las pilas y de trabajar por la gente. No es tan difícil.


Santiago de Munck Loyola

viernes, 29 de julio de 2016

Tiempos de miserables.




Llueve políticamente y mucho, aunque algunos parece que no les importa. Tres gigantescas tormentas descargan con fuerza agua empapándolo todo. Pero ellos a lo suyo, a los vetos, las líneas rojas, las simplezas, las mezquindades, los intereses personales, pero no ven ni van más allá de sus narices.

Llueve y mucho, hasta el punto de que esto puede terminar en una riada, en una tremenda inundación sin que nadie haga nada, sin que nadie se gane el sueldo, sin que nadie ponga los medios para evitar la catástrofe. A la inmunidad parlamentaria han añadido la impunidad política.

La unidad de España está más en riesgo de desaparecer que nunca. Los independentistas siguen, paso a paso, la ruta que ellos llaman de desconexión. Desprecian la soberanía del pueblo español, ignoran las resoluciones de los tribunales incluidas las del Tribunal Constitucional, malgastan el dinero de todos y encima populares y socialistas se están pensando si retuercen el Reglamento del Congreso para que estos tipejos puedan tener grupo parlamentario propio desde el que poder seguir atacando a España y, por tanto, puedan recibir unos cuantos millones de euros a cuenta de nuestros impuestos para emplearlos en su único objetivo: romper España. No sé lo que pensarán otros, pero me da que estos independentistas son cuasidelincuentes y quienes les ayuden o faciliten medios públicos para que puedan seguir atacando a nuestra Constitución serán, sin duda, sus cómplices. A los golpistas ni agua.

Por si fuera poco, además de la amenaza interior a la unidad de España y a la convivencia pacífica, crece la amenaza del terrorismo islamista. Esa gente lleva años realizando matanzas en nombre del Islam, secuestrando, torturando o asesinando de forma despiadada a hombres, mujeres o niños por ser cristianos, musulmanes, homosexuales o laicistas en países asiáticos o africanos y ahora han llegado a Europa. Actúan de momento en casa de nuestros vecinos pero ya están entre nosotros. Se saben que nos van a atacar y puede ser en cualquier momento. Hoy, mañana, dentro de un mes y lo harán en cualquier sitio. Pero no pasa nada. Nuestra clase política sigue bajo su paraguas a sus cosas, instalada en lo políticamente correcto y, salvo excepciones, nadie dice lo que es evidente: que nos han declarado la guerra, que somos objetivo de los islamistas, que hay que tomar medidas, que no hay alianza posible con esa civilización y que, lo cierto, es que existe una incompatibilidad radical entre el Islam, moderado o fundamentalista, y la Europa de raíces cristianas, de cultura laica, de igualdad de derechos entre sexos y de primacía de la libertad individual.

Y una tercera tormenta que está descargando con fuerza es la económica. España necesita mantener el crecimiento económico y acelerarlo para crear empleo. Hemos salido, no sin esfuerzos y sacrificios, de la recesión, pero seguimos en plena crisis económica. Cuatro millones de desempleados, uno de cada cinco españoles, una deuda pública voraz y un déficit crónico así lo acreditan. España ha eludido por los pelos una sanción de la Unión Europea por incumplir los objetivos del déficit, para mayor frustración de la izquierda, pero habrá de recortar el gasto público en 15.000 millones de euros en dos años. Los efectos del Brexit se harán notar a medio y largo plazo y España necesita un gobierno fuerte y sólido que proporcione confianza a los mercados y que sea capaz de acometer las reformas estructurales aún pendientes. Y eso no lo puede afrontar un gobierno en funciones, ni siquiera un nuevo gobierno débil.

Ante los graves riesgos que nos acechan, ante una situación que bien podría calificarse de emergencia nacional lo cierto es que la actitud de la clase dirigente es más que decepcionante. Su falta de patriotismo, su mezquindad, su cortedad de miras, su falta de generosidad, su sectarismo y su egoísmo son deleznables. Los españoles no nos merecemos unos líderes como éstos, gente sin palabra que sólo se mueve en función de los intereses personales y partidistas y sin la más mínima visión de Estado. Nos ha debido tocar vivir en tiempos de miserables. Ante este panorama cunde el desencanto y la perspectiva de unas terceras elecciones generales en menos de un año ya desalienta a muchos ciudadanos dispuestos a pasar de las urnas. Y el efecto debería ser el contrario, si hay terceras elecciones todos habremos podido constatar hasta la saciedad de qué pasta están hechos estos candidatos y hasta dónde ha llegado su vocación de servicio a los ciudadanos, a España y a su propio interés egoísta. Unas terceras elecciones deberían servir para pasarles factura, no para quedarnos en casa.

Si ante la amenaza separatista, el terror islamista y el descalabro económico estos líderes no son capaces de mover un centímetro sus simplistas posiciones es hora de despedirlos. Que no nos hablen de principios, de programas o de otras gaitas. Es hora de que levanten la mirada y pongan por delante de todo a España.

Santiago de Munck Loyola

miércoles, 13 de julio de 2016

Las nuevas vestales.


Parece que las vestales han vuelto, que han resucitado o que se han reencarnado en algunos de nuestros líderes políticos. Las vestales, una excepción en el orden del clero pagano romano, tenían la responsabilidad de mantener el fuego encendido del templo de Vesta por lo que no podían alejarse mucho de ese lugar ya que eran duramente castigadas si, estando de servicio, la llama sagrada se apagaba. Estas sacerdotisas mantenerse vírgenes durante los treinta años que duraba su mandato, pero gozaban de algunos privilegios en comparación con el estatus del resto de las mujeres romanas.

Y al modo de las vestales da la sensación de que líderes políticos como Rivera o Sánchez, por citar solo dos, anteponen su supuesta obligación de velar por que no se apague el fuego sagrado de sus respectivos programas a la necesidad de que España cuente con un gobierno solvente y estable. Vírgenes, vírgenes políticas se entiende, la verdad es que no lo parecen mucho. Ambos yacieron juntos para engendrar un pacto de gobierno no viable y a ambos se les apagaron sus respectivas llamas sacrosantas y programáticas, por lo que parece que fueron sancionados en las urnas el 26 de junio.

Andan ahora mareando la perdiz con la posibilidad de permitir o no que España pueda contar con un próximo gobierno y hasta el más pintado se pierde con sus declaraciones o las de sus acólitos. Van y vienen, suben y bajan, vetan o votan, pero todo antes de sentarse a estudiar los papeles que, precisamente hoy, les ha entregado el Presidente en funciones con las propuestas para un acuerdo. Tanto la dirección del PSOE, como la de Ciudadanos ya han acordado el sentido de su voto en las dos hipotéticas sesiones de investidura a las que habría de someterse Rajoy sin haber leído una solo línea de las propuestas de acuerdos del Partido Popular y sin que, y es lo más grave, ni tan siquiera sea seguro que vayan a producirse esas sesiones de investidura.

Y cuando no se esconden tras la llama sagrada del programa lo hacen tras la llama sagrada de la interpretación de la voluntad de sus votantes. Olvidan, cuando les conviene, que nuestra democracia no descansa en el mandato imperativo, sino en el representativo. Dicen las últimas encuestas que  7 de cada 10  votantes socialistas tienen claro que, si fuera el único modo de que no se repitieran las elecciones, el PSOE debería pactar reformas con el PP y permitir con su abstención que el candidato popular pudiera poner en marcha un Ejecutivo. ¡Qué sabrán! ¿Quién mejor que Sánchez y sus acólitos para interpretar la voluntad de sus votantes en el Templo de Ferraz?

Tampoco podemos olvidar que según Alberto Rivera "la regeneración democrática y política pasa por gente nacida en democracia” y que, por tanto, él y los de su quinta están más que legitimados para orientarnos y dirigirnos a los que, para bien o para mal, nacimos antes de 1977. Un servidor contaba con 17 años cuando murió Franco y vivió con plena conciencia e interés el nacimiento de nuestra democracia. Es muy probable que por ello, el “vestal” pretendidamente centrista Rivera no haya podido empaparse del verdadero significado de verbos como acordar, negociar, pactar, consensuar, ceder o comprometer. Es una verdadera lástima que mientras intentaba medrar en las NNGG del PP no dedicase algo de tiempo a aprender y a aprehender un poco de lo que ocurrió durante la transición, de la capacidad de acuerdo y de diálogo de políticos ideológicamente irreconciliables pero capaces de ponerse de acuerdo para sentar las bases de la convivencia pacífica que hoy aún disfrutamos. No negociaron minucias, no. No alcanzaron acuerdos para una o media legislatura, no. Fueron capaces de algo mucho más grande, con sus defectos sí, pero cuya vigencia y bondades nos alcanza de lleno.

El peligro, Sres. Rivera, Rajoy y Sánchez, no es la vuelta a las urnas, salvo para ustedes. No traten de engañarnos una vez más. El peligro real para España es que de sus conversaciones y pactos salga un gobierno débil, hipotecado e inoperante que sea incapaz de ofrecer estabilidad, progreso y confianza para combatir de una vez y con decisión las lacras del paro, de la corrupción y de la ruptura de España. Ese sí que es un verdadero peligro. Afortunadamente aún conservamos un rayo de esperanza, el mandato de las nuevas “vestales” no es de treinta años.

Santiago de Munck Loyola



martes, 12 de julio de 2016

ADIÓS, MIGUEL ÁNGEL. (In memoriam).

Artículo publicado en las revistas locales de Rivas-Vaciamadrid en 1997.

ADIÓS, MIGUEL ÁNGEL.

Nada sabíamos de ti, como nada sabemos de la mayoría, hasta que unos desalmados te secuestraron y te mataron. Y, antes que tú, otras ochocientas personas te precedieron en el mismo final. Anónimas también la mayoría, hombre, mujeres y hasta niños pagaron con su vida el precio impuesto por la sinrazón de unos cuantos. Tú llegaste a ser el objetivo de esos violentos porque el día que asesinaron a Gregorio, en San Sebastián, decidiste echar una mano a tu pueblo, afiliarte a las juventudes del partido Popular y presentarte a las elecciones municipales. Y en el momento en que lo hiciste no ignoraste seguramente los riesgos que tu decisión podía implicar. Tú llegaste a ser su víctima porque alguien te señaló, alguien que te debía conocer y que pensó que por ser una persona normal y corriente, por ser representante del pueblo y por ser demócrata servirías a sus propósitos.

Nada sabíamos de ti y aunque ahora sabemos algo más, seguramente es poco. De tus veintinueve años hemos conocido tus esfuerzos, tu trabajo, tu afición a la música, tu abnegada familia, tus proyectos. Pero poco más hemos podido saber.

Nada sabíamos de ti y ojalá no hubiéramos tenido que saberlo nunca. Hemos sabido de tus últimas cuarenta y ocho horas. Las hemos vivido con tensión, con angustia, con esperanza, con rabia y finalmente con tristeza, con una profunda tristeza y amargura. Hemos imaginado, hemos intentado compartir un poco tu angustia, tu dolor y tu sufrimiento. Pero son intentos vanos porque sólo tú has padecido ese auténtico calvario. Y aunque tus últimas cuarenta y ocho horas de vida han removido los sentimientos y las conciencias de millones de españoles de todas las edades y condición, son sólo tuyas.

Nada sabíamos de ti y poco seguimos sabiendo. Pero sí que podemos imaginar por el dolor de tu familia, de tus amigos y de tus vecinos que eras alguien que merecía la pena. Sí que podemos saber por las lágrimas sinceras, desconsoladas e incontrolables de tu joven compañera de escaño que tu ausencia es la de un hombre justo y bueno.

Es verdad, Miguel Ángel, te has ido para siempre. Los gritos de millones de españoles no lo han impedido, las calles inundadas de buena gente no han sido suficientes para que te dejaran vivir. Sin embargo, algo de ti ha quedado entre nosotros. Te has convertido en flor de esperanza, en un río de libertad que inunda todos los rincones de España, en un clamor de paz que une voluntades. Algo de ti ha quedado entre nosotros, pero seguramente Dios se ha quedado para siempre con lo mejor de ti.

       Fdo. Santiago de Munck Loyola       
Presidente del PP de Rivas-Vaciamadrid

(Julio de 1997)                  

domingo, 10 de julio de 2016

El 26-J sin autocríticas.


Transcurridos quince días desde la celebración de las elecciones generales ha pasado suficiente tiempo como para que los ciudadanos hayamos podido escuchar y asimilar las distintas valoraciones de los líderes políticos sobre el resultado y, sobre todo, hayamos podido apreciar la no autocrítica de ninguno de ellos. Y llueve sobre mojado a pesar de las fechas veraniegas en las que nos encontramos. Se quiera o no, se haya subido o bajado en escaños, lo cierto es que todos los partidos deberían realizar una profunda y seria autocrítica porque los resultados finales no permiten esta vez tampoco vislumbrar un período de estabilidad gubernamental imprescindible para acometer las profundas reformas políticas que necesita nuestro sistema, ni las económicas para garantizar un futuro de progreso social para todos.

El Partido Popular ha vuelto a ser el partido más votado lo que no significa necesariamente haber ganado las elecciones, aunque sí a sus rivales, porque no ha llegado a la meta al igual que todos los demás. El aumento de 14 diputados respecto a diciembre de 2015 no debería ser motivo de autocomplacencia. Cuando en seis meses se pasa de 187 diputados a 137 sigue siendo imprescindible un profundo ejercicio de autocrítica y de corrección de todos los factores que han podido influir en semejante pérdida: incumplimiento del programa electoral, déficit de democracia interna, represión de las críticas internas, tibieza frente a la corrupción y pésima política de comunicación pueden ser algunos de ellos. Rajoy y su equipo son los responsables de la voladura de la unidad del centro derecha por su incapacidad de adaptación a las exigencias de sus votantes y a las nuevas formas de hacer política. Ha funcionado el voto del miedo, no del convencimiento, la estrategia del mal menor. Muchos votantes han apostado por apuntalar un dique de contención que está muy agrietado frente a la inundación populista. Y nada más.

El líder socialista, Pedro Sánchez, está haciendo historia: está hundiendo electoralmente al PSOE. Los 85 diputados obtenidos sitúan al PSOE en una posición de extrema fragilidad que si ya constituye una lacra para el ejercicio de una oposición parlamentaria más lo es para articular un gobierno alternativo. En ningún país de nuestro entorno, un líder democrático que cosechase tan malos resultados seguiría al frente de su partido por dignidad y ética política. Sin embargo, aquí no ocurre nada parecido. Pedro Sánchez y su equipo se aferran a sus cargos como lapas, sacan pecho porque los Podemitas no les han adelantado y, encima, se ofrecen para intentar formar gobierno si fracasa Rajoy, algo a lo que están dispuestos a ayudar de forma entusiasta. Eso sí, lo han dejado claro, sus pésimos resultados son culpa de Podemos.

Si repasamos las declaraciones de los líderes podemitas y comunistas encontramos, poco más o menos, lo mismo. Se las prometían muy felices y finalmente, la suma de Izquierda Unida y Podemos, ha perdido más de un millón de votos en seis meses. Han pasado del sorpasso a la sorpresa y estupor. Izquierda Unida se ha difuminado y Podemos se está fracturando. ¿Por qué? Pues parece ser que según algunos de los líderes de esta coalición la culpa ha sido de los votantes que carecen de ética, según el ex JEMAD Julio Rodríguez, de los votantes cómplices de la corrupción, según la “demócrata” Mónica Oltra, o de los votantes de la “España profunda”, según el Sr. Julio Anguita. La culpa de sus resultados, en definitiva, es de cualquier ciudadano que no les haya votado pero no de ellos. Algún descerebrado militante comunista-podemita ha llegado a afirmar que habría que acabar “políticamente” con cualquier votante mayor de 50 años. Tienen muy mal perder estos chicos. Mejor no imaginar lo que harían si ganasen con los que no nos plegamos a su demagogia totalitaria.

Y Ciudadanos se ha llevado un notable revolcón electoral. Esta formación que creció gracias al voto descontento del PP se queja e indigna porque casi una cuarta parte de sus votantes hayan preferido volver al redil popular, aunque sea con la nariz tapada, antes que volverles a dar el voto para que los naranjitos se lo vuelvan a regalar al PSOE. Llegan incluso a acusar al PP de robarles escaños. ¿No entienden nada? ¿De dónde sacaron ellos sus 40 escaños en diciembre?

Lo dicho, con tan poca autocrítica, no es de extrañar que se repitan las mismas tácticas y estrategias a la hora de establecer pactos o alianzas que permitan la formación de un nuevo gobierno en España. Los diagnósticos electorales erróneos, fabricados a mayor gloria de los respectivos líderes, terminarán por llevarles a prescribir recetas equivocadas. Se volverán a equivocar si no ponen los pies en el suelo, si no anteponen el interés de España a los personales y, sobre todo, si no entienden que con su actitud pueden terminar achicharrando las urnas.

Santiago de Munck Loyola


sábado, 25 de junio de 2016

A reflexionar y a votar.


Terminan por fin los 15 días de campaña electoral. Lo cierto es que no hemos oído hablar mucho de las soluciones que los distintos partidos políticos ofrecen para acabar con los principales problemas que nos afectan a los ciudadanos. Y, sin embargo, nos han hartado con sus líneas rojas, con los posibles pactos de unos con otros, con sus vetos y sus “sorpassos”. Hemos visto un poco de todo, como casi siempre, aunque con algo más de participación de los candidatos en diferentes programas televisivos. Y como era de esperar, a dos días del cierre de la campaña un supuesto escándalo que afecta, como no, al PP con las grabaciones ilegales efectuadas al Ministro del Interior y al jefe de la Oficina contra el Fraude de la Generalidad Catalana. ¡Hala! A rasgarse las vestiduras los adversarios, a competir por quien se indigna más y quien pide responsabilidades por unos hechos que, la verdad sea dicha, no parecen ni graves, ni delictivos. Pero quien se ha llevado la palma ha sido el independentista Junqueras llegando a hablar de “Gal mediático” y lo ha llegado a comparar con los atentados del 11-M.

¿Pero de qué va este tipejo? Este sujeto ha llegado a afirmar que “Tenemos que protegernos contra estos criminales contra la ética y la moral. Unos ataques que no apelan a un partido, ni siquiera a una opción política, como el independentismo, sino a todos los demócratas. Y estamos a días de poder cambiar esta situación en las urnas”, añadiendo que los independentistas tienen que “acabar con este Estado y dotarnos de uno nuevo, limpio y donde esto no ocurra”. Pero ¡qué jeta!

Para criminales, Sr. Junqueras, los que se saltan continuamente la ley, el orden constitucional, para reventar el Estado; los que durante décadas al grito de “España nos roba” han estado saqueando las arcas públicas y extorsionando a los empresarios y a quien se pusiera por delante con su famoso 3%; los que han venido viviendo en ese famoso “oasis catalán”, oasis mediático comprado con el dinero de los contribuyentes que les ha venido garantizando la impunidad informativa mientras al amparo de comisiones y latrocinios alimentaban al monstruo independentista; los que falsean la historia y los que han venido cultivando hasta en el último rincón de Cataluña el odio a España y a los españoles, abonando el enfrentamiento y la fractura de la convivencia; los que conociendo la existencia de la extorsión institucionalizada del 3% o más han callado y consentido; los que se envuelven en la bandera catalana cada vez que son objeto de críticas o de denuncias por la corrupción generalizada en su región. La obligación de un Ministro de interior pasa, entre otras cosas, por perseguir el delito y a los delincuentes y la de su interlocutor grabado también. Somos los demás, los que creemos en la soberanía del pueblo español, los que repudiamos la corrupción los primeros que tenemos que protegernos de gente como Junqueras, los Pujoles y demás pandilla.

Pero además de este falso escándalo la campaña nos ha deparado algunas anécdotas que bien pueden servir para intuir por dónde van algunos personajes y lo que podría pasar si ganasen. Anecdótico ha sido el incidente montado por VOX con la colocación de una bandera de España en el peñón de Gibraltar y la detención de su autor, el presidente madrileño de esa formación política. Bien es cierto que la reivindicación de la soberanía española sobre la roca ha sido un simple reclamo publicitario para llamar la atención sobre la existencia misma de VOX, proyecto político frustrado por la ambición personal de su hiperlíder, Santiago Abascal, que lo ha convertido en su modus vivendi y que ha sido incapaz de dar la cara ante la denuncia contra su formación política por haber usado avales con la firma falsificada de vecinos de Alicante para presentar su candidatura en nuestra Provincia.

Y, hablando de Alicante, la campaña ha servido para que la izquierda radical enseñe “la patita” y sepamos los alicantinos que, si ganan, nos van a catalanizar. La coalición “A la Valenciana” (Compromis, Izquierda Unida y Podemos), ya el nombre de la coalición expresa el ninguneo de estos partidos hacia Alicante, se suma a las tesis imperialistas y expansionistas de los catalanes independentistas, no ocultan su intención de arrinconar a los hispanoparlantes ni su deseo de acabar con la libertad educativa.

Hemos podido ver en campaña cómo se puede evolucionar ideológicamente sin soltarse la coleta. Toda una lección de ciencia política. El Sr. Iglesias nos ha enseñado cómo se puede pasar de bolivariano a filodanés y de comunista a socialdemócrata y su colega Monedero como se puede soñar con una judicatura y una policía al servicio del gobierno para detener a cualquier que ellos consideren sospechoso de desafección a sus dictados.

Y para cerrar la campaña los británicos también han terminado por influir en la misma. No habían terminado de entrar en Europa y se salen. Es decir, estaban en el club pero con condiciones de privilegio. Pues bien, que se vayan. Es verdad que nos van a hacer bastante daño económicamente pero, al final, el lastre que venían suponiendo para la construcción de una Europa más integrada y solidaria desaparece y los actuales daños se repararán con mayores ventajas para el resto. Eso sí, ya ha dicho Pablo Iglesias que si PP, PSOE y Ciudadanos le hubiesen ayudado el Brexit no habría ganado. ¡Ahí queda eso!

En fin, que se ha acabado el postureo electoral. Toca reflexionar, meditar y, sobre todo, votar. Que hablen las urnas, que hablemos los ciudadanos a ver si esta vez somos capaces de enmendar la plana a unos políticos que han demostrado su incapacidad para escuchar y sintonizar con nuestras necesidades y con nuestros mandatos. Solo hay una cosas segura: cuando nuestros líderes hagan sus primeras valoraciones sobre los resultados seguro que todos han ganado.

Santiago de Munck Loyola


miércoles, 22 de junio de 2016

Esperanza Ciudadana denuncia a VOX ante la justicia por los presuntos delitos de falsedad y delito electoral.

21 de junio de 2016.
NOTA DE PRENSA.

El pasado 15 de junio el representante de la Coalición “Esperanza Ciudadana – Sí a la libertad en la Educación”, Santiago de Munck Loyola, presentó una denuncia ante el Juzgado de Instrucción contra el Presidente de Vox Santiago Abascal Conde y/o quien resulte responsable, a tenor de los Estatutos de ese partido, de la tramitación y presentación de la candidatura de Vox en la Provincia de Alicante por los presuntos delitos de falsedad en documento público, previsto en el Código Penal en su Art. 392, y delito electoral.

El 30 de mayo de 2016 la Junta Electoral Provincial acordó no Proclamar la candidatura de la coalición “Esperanza Ciudadana – Sí a la Libertad en la Educación” a falta de 18 avales válidos para alcanzar el límite legal de 1.253 avales. El 1 de mayo de 2016, la Oficina del censo de Alicante entregó al representante de la Coalición “Esperanza Ciudadana – Sí a la Libertad en la Educación” una relación individualizada de los avales anulados. De los 18 avales anulados a la Coalición por ser duplicados con la candidatura de Vox, 11 correspondían a antiguos afiliados de Vox, hoy afiliados a Esperanza Ciudadana y cuya firma y datos personales estaban en poder de Vox. Esas 11 personas, 4 de ellas miembros de la propia candidatura no proclamada, manifestaron por escrito que nunca habían firmado aval alguno para la candidatura de Vox y que, por tanto, sus firmas habían sido falsificadas.

Antes de iniciar acciones legales el Presidente de Esperanza Ciudadana y representante de la candidatura se dirigió por correo electrónico a Santiago Abascal para comunicar esta grave irregularidad y pedir explicaciones sin recibir respuesta alguna. Dos días después lo hizo por medio de un mensaje a través de Wasap obteniendo por toda respuesta del “líder supremo” de Vox el bloqueo en esta aplicación.


Esperanza Ciudadana quiere poner de manifiesto la cobardía del Sr. Abascal y de sus responsables en la Provincia de Alicante que, además, han tenido la poca vergüenza de enviar mensajes de agradecimiento por avalar su candidatura a personas cuya firma ha sido falsificada en los avales de la candidatura de Vox por la Provincia de Alicante.


lunes, 13 de junio de 2016

¿A favor?



Explicando el lema de campaña del Partido Popular “A favor” sus portavoces insistían en que el mensaje que quieren trasladar, entre otras cosas, es que el voto debe ejercerse pensando en lo que se quiere, en aquello en lo que uno está a favor y no por rechazo, por ir a la contra. Algo muy lógico y encomiable, pero ahí es donde uno empieza a encontrar precisamente dificultades para votar al Partido Popular. 


Para alguien que cree firmemente en la necesidad de abordar una profunda regeneración dentro de los partidos políticos la verdad es que, en Alicante además, no hay muchos argumentos a favor de votar al Partido Popular. Lo cierto es que al margen de buenas intenciones y de declaraciones más o menos regeneracionistas de la Presidenta Regional del PPCV poca ha cambiado dentro del PP de Alicante. Siguen mandando los mismos que mandaron cortar las cabezas de quienes hace tres años exigimos públicamente la regeneración del partido y el apartamiento de los imputados mientras los que hoy aparecen como supuestos regeneracionistas guardaban sepulcral silencio. Y cuando el tiempo nos ha dado la razón, cuando ahora todos se suben al carro de la regeneración no se ha producido ni la más leve autocrítica, ni se ha pedido públicamente perdón por aquella cacicada. Pero, al margen de lo anterior, el PP sigue con los mismos Estatutos, el afiliado no cuenta para nada, los candidatos se siguen poniendo a dedo y sólo cuatro iluminados elaboran el programa electoral. Por tanto, el PP sigue sin ofrecer ni el más mínimo gesto, ni el más mínimo argumento a favor de la regeneración.


Y para alguien que cree sinceramente en la defensa de la provincia de Alicante frente a la discriminación que sufre nuestra Provincia por parte del Estado y de la Generalidad Valenciana tampoco es que aparezcan muchos argumentos a favor del PP. El PP y sobre todo el alicantino sigue controlado por quienes desde la Generalidad Valenciana practicaban no hace mucho esa discriminación económica y ahora se encuentran amordazados por su pasado para denunciar la actual discriminación. Y son los mismos quienes guardan silencio mientras el estado, gobernado por el PP, sigue `practicando esa discriminación que Alicante no se merece.


El Partido Popular, además, ha incumplido sistemáticamente su programa electoral desde el año 2011: ha sido continuista en la política antiterrorista, ha aplicado soluciones socialdemócratas retrasando o ralentizando la salida de la crisis, no ha sido capaz de ofrecer un modelo nacional de gestión y distribución del agua, no ha defendido el derecho a la vida como prometió, no ha acabado con las duplicidades con las autonomías o, por citar un ejemplo más, ha estrujado a la clase media con una presión fiscal que no se alcanzó ni con el incompetente de Zapatero.


Pocos son pues los argumentos que el Partido Popular ofrece para votar a su favor. Paradójicamente son sus rivales políticos los que sí ofrecen razones más que suficientes para votar al Partido Popular, aunque sea teniéndose que tapar la nariz. La última encuesta del CIS que abre la posibilidad a que el Sr. Pablo Iglesias pueda llegar a ser Presidente del Gobierno o a formar parte del mismo es más que suficiente como para replantearse la necesidad de votar y el sentido del voto. Y no, no se trata del voto del miedo, sino del sentido común, el voto en contra de unas políticas caducas, fracasadas y revanchistas. 


Si uno está a favor de aumentar el peso de la sociedad frente al estado, a favor de la unidad de España frente a su progresivo desmantelamiento, a favor de la generación de riqueza y de la iniciativa personal frente al subsidio desmotivador, a favor de una judicatura independiente y no depurada ideológicamente, a favor de la libertad de expresión frente al control estatal de los medios de comunicación, a favor de una reducción progresiva de la presión fiscal a las clases medias y menos favorecidas frente a su desbocado incremento, a favor de la libertad de y en la educación frente a los que pregonan su uso para enfrentar a los hijos con los valores paternos, a favor de la profesionalización de las administraciones públicas y en contra de las purgas ideológicas y las colocaciones para afines y familiares, entonces no queda más remedio que votar, aunque sea dolorosamente, al Partido Popular.


A la luz de las encuestas, de la experiencia en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas del último año y a la vista de los programas-catálogos y de los programas incumplidos, lo cierto es que el 26 de junio nos estemos jugando algo mucho más importante que un simple cambio de gobierno o un cambio de políticas. Lo más probable es que nos estemos jugando el modelo de sociedad y de sistema político para mucho tiempo. Y, por ello, el voto, cada voto, deberá ser muy reflexivo. Con echar un vistazo a lo que se puede avecinar se encuentran muchos argumentos, muchas razones para votar al Partido Popular si uno cree en los principios y valores del centro derecha. No, el PP no nos ofrece a muchos razones a su favor. Que no se engañen, que no sigan en la nube, que no se trata, ni tan siquiera, de un voto de confianza al Partido Popular, las razones “a favor” de votar al PP nos las proporcionan sus rivales políticos. Así de duro y de simple.


Santiago de Munck Loyola


viernes, 10 de junio de 2016

Los podemitas al asalto del Palacio de la Moncloa.





Es verdad que las encuestas hay que tomarlas con cautela porque no siempre aciertan. Pero, aún tomando todas las prevenciones posibles, lo cierto es que el último estudio demoscópico del CIS pone los pelos de punta. Por primera vez se apunta la posibilidad de que Pablo Iglesias, al frente de comunistas, populistas e independentistas, agrupados en torno a la coalición Unidos Podemos pueda llegar a ser Presidente del Gobierno. Claro que para ello necesitaría el voto de los diputados socialistas pero, vista la poca solvencia política de la dirección del PSOE y el previsible derrumbe de este partido, todo es posible.
Pero ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Es indudable que el PP está siendo castigado por muchos de sus votantes por la gestión política y económica en la pasada legislatura, por su falta de reacción ante la corrupción y por los sistemáticos incumplimientos del programa electoral que le llevó al poder en 2011. En estas circunstancias, lo lógico es que el PSOE, como alternativa natural, hubiese rentabilizado el desgaste del gobierno, pero no solo no ha sido así, sino que además también está siendo más castigado aún. El PSOE rompió su suelo electoral en diciembre de 2015 y lleva camino de volverlo a hacer en 2016.

Hay que recordar que en 1996, en el peor momento del felipismo, dos fuerzas políticas rentabilizaron el desgaste gubernamental, el PP e Izquierda Unida que alcanzó sus mejores resultados históricos con 2 millones de votos y 21 diputados. Sin embargo, en diciembre de 2015 ni el PSOE, ni IU que quedó al borde de la desaparición rentabilizaron el desgaste del gobierno del Partido Popular. En la izquierda, los grandes beneficiarios fueron Podemos y sus apéndices que en gran medida eran los herederos de los movimientos surgidos el 15-M, en medio de la agonía política del Zapaterismo.



Es evidente que el PP ganó en 2011 por la desastrosa gestión económica y social de Rodríguez Zapatero cuyos equipos se mostraron incapaces de prever primero y de corregir después el nefasto rumbo económico que seguía la economía española. Los votantes castigaron al PSOE, premiaron al PP pero no lo hicieron con Izquierda Unida a la que gran parte del electorado identifica claramente con el comunismo. Y el 20 de diciembre de 2015, el electorado volvió a castigar y con más fuerza aún a PSOE y a Izquierda Unida. ¿Por qué? Probablemente porque pesaba mucho en el recuerdo la desastrosa gestión de Zapatero con la consiguiente falta de autocrítica de los socialistas y su identificación aún con el mismo. Otra causa probable es que el PSOE, tras las elecciones municipales, facilitó en todas las ciudades y comunidades en las que pudo la llegada al poder de los podemitas defraudando con ello a bastantes votantes suyos y otorgando nuevas plataformas políticas a Podemos para ensanchar su base electoral. En todo proceso de conjunción de poder entre fuerzas políticas ideológicamente afines, la más débil termina por desaparecer, véase lo que ocurrió con el CDS cuando se alió con el PP. Y, por último, es muy probable que la estrategia socialista basada en la oposición destructiva y revanchista, más que en la difusión de alternativas creíbles y constructivas también le pasara y le siga pasando factura. En el caso de Izquierda Unida sus genes comunistas le impiden ser percibida como una alternativa democrática con credibilidad y de ahí su incapacidad de rentabilizar el desgaste del gobierno y el de sus propios compañeros de oposición.

Podemos y sus satélites, Izquierda Unida incluida, sí han sabido rentabilizar el desgaste de sus, más o menos afines, compañeros de oposición. Se ha merendado a Izquierda Unida que es ya un cadáver político y cuya absorción no ha sido fruto de convicciones políticas sino de necesidad de supervivencia económica y se encuentran ahora con unas expectativas electorales inmejorables según las encuestas. Podemos o “Unidos Podemos” ha sabido aprovechar la incompetencia socialista, el suelo electoral de IU, los millones de euros de Venezuela, el desencanto de las plazas del 15-M, la desesperación de mucha gente, las alfombras rojas televisivas extendidas por los magnates de muchos medios de comunicación, la infravaloración de sus adversarios políticos y la demagogia y populismo derrochados a raudales.

Es muy, pero que muy difícil, que los millones de españoles que van a dar su voto dentro de 15 días a “Unidos Podemos” sepan con exactitud las consecuencias que para la economía y para las libertades públicas tendrá esa decisión. Todavía es pronto para que la mayoría de la gente pueda percibir con precisión lo que ya está ocurriendo en muchos municipios en los que a la sombra de gobiernos podemitas o comunistas, tanto monta, monta tanto, las libertades políticas y sindicales están siendo puestas en cuestión y la economía está siendo maltratada. El camuflaje de los neocomunistas bolivarianos de “Unidos Podemos” está siendo muy eficaz. Vestidos de socialdemócratas acabarán con el socialismo y con la democracia, como siempre han hecho. El sectarismo más radical, el revanchismo más peligroso, la demagogia sin límites y la prepotencia política más pura están a las puertas de la Moncloa, lo que recuerda mucho a lo ocurrido en otro país europeo hace más de 80 años. Lo dicho, los pelos de punta.



Santiago de Munck Loyola