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domingo, 23 de febrero de 2020

Refundar el centro derecha: una necesidad inaplazable.




Desde que se celebraron las últimas elecciones generales y, en especial, desde la formación del gobierno social-comunista gracias al apoyo de los separatistas vivimos en un ambiente político bastante crispado y tenso. Es cierto que el nuevo gobierno ha puesto en marcha una agenda política y legislativa que no fue respaldada por la mayoría de los electores, pero que se ve convalidada por una mayoría parlamentaria más que suficiente. 

Como también es cierto que el Presidente del Gobierno mintió cuando solicitó el voto a los españoles en la campaña electoral al prometer actuar de forma opuesta a como lo está haciendo, pero, en todo caso, correspondería a los votantes socialistas exigirle responsabilidades por haber sido estafados. El papel de la oposición no puede ser en este asunto más que el de simple notario e informador de dichos incumplimientos.

Sin embargo, da la sensación y así se nos transmite de que nos encontramos ante una situación de excepcional gravedad, no tanto porque el nuevo gobierno vaya a aplicar una agenda radical e izquierdista, sino porque para poder hacerlo va a comprar el apoyo de los independentistas con cesiones que van a suponer el fin de la unidad de España y, por consiguiente, de la propia nación española. Y tal como van las cosas es muy probable que vaya a ser así. Pero de ser así ¿cómo está actuando la oposición? ¿qué está haciendo el centro derecha español? 
Hay que recordar, en primer lugar, que a la luz de los resultados electorales del pasado noviembre, las fuerzas políticas del centro derecha fueron las primeras responsables de que la suma de socialistas, comunistas y separatistas lograse la mayoría absoluta. No llegar a acuerdos preelectorales entre PP, Ciudadanos y Vox impidió que la mayoría de votos del centro derecha se tradujera en una mayoría parlamentaria. Es un hecho evidente que no admite discusión. Primaron los intereses partidistas sobre el interés general;  entre los dirigentes de PP, C’s y Vox se impuso una visión miope y cortoplacista que resultó suicida y esta decisión no se correspondía con los negros augurios que ya nos anticipaban sobre un hipotético triunfo socialista. Ante una amenaza tan grave para la soberanía nacional, para la unidad de España y para la supervivencia de determinados valores ¿dónde quedó el patriotismo de los dirigentes de los tres partidos? ¿Dónde su capacidad de acuerdo y su generosidad en favor de bienes superiores? 

Ahora estamos ante tres nuevos retos electorales en Galicia, País Vasco y Cataluña y parece que algunos siguen en sus trece, es decir, en su visión miope y egoísta de la política partidista. La necesidad de llegar a acuerdos preelectorales es más que evidente si se quiere mejorar resultados electorales y, sobre todo, si se quiere sentar las bases para la construcción de un amplio movimiento político que, aglutinando diferentes sensibilidades, sea capaz de ofrecer una alternativa nacional y constitucional al frente social comunista separatista. 

Somos muchos los ciudadanos que creemos en la libertad política, económica y social, en la soberanía nacional, en la unidad de España, en la igualdad de derechos y obligaciones de los ciudadanos, en el respeto a la Ley, en la solidaridad territorial y social o en la persona como centro de toda acción política que necesitamos un proyecto político plenamente democrático, abierto, participativo, de carácter nacional y con capacidad de integración territorial. Y, al contrario de lo que muchos analistas políticos afirman, no se trata de una competición para ver qué partido absorbe a otro. Se trata de una refundación del espacio de centro derecha, de una integración gradual y progresiva de los diferentes partidos que lo integran: coalición, confederación, federación y partido. Es cierto que a la vista del panorama actual y de los mini liderazgos que pueblan el centro derecha se antoja un objetivo inalcanzable. Pero, no cabe ninguna duda de que mientras “las derechas” sigan compitiendo entre si sus verdaderos adversarios políticos seguirán desguazando nuestra patria.

Santiago de Munck Loyola

1 comentario:

  1. La derecha, el centro-derecha, la democracia cristiana, los liberales, los liberales-conservadores, los conservadores, estimado amigo Santiago, jamás van a aprender la lección que nos dio el periodo del 32 al 36: la CEDA, que había ganado con una amplia mayoría presentándose como candidatura única, se fue disolviendo y en las elecciones de 1936, la mayoría de los partidos que antes componían esta coalición previa, ya no pertenecían a la CEDA.
    Pucherazos aparte, las elecciones de 1936 tenía que haberlas ganado el centro-derecha por una mayoría aplastante.
    Dos años nada más a lo largo de todo el siglo XX.
    Y así se escribe la historia y así se escribirá siempre.
    Previo a las elecciones de abril de 2018 escribí un extensísimo artículo que se titulaba “EXPLICACIÓN DE CÓMO EL CENTRO-DERECHA PUEDE GANAR LAS ELECCIONES” que se puede resumir en un desesperado grito de "coalición, coalición y coalición"... "Porque si no hay coalición previa a las elecciones y acuerdo entre los partidos de centro derecha, seremos nosotros los votantes, los responsables únicos del legado que le dejemos a nuestros hijos y nietos".
    Obviamente, amigo Santiago, no hubo coalición previa ni en esas elecciones ni en las siguientes.
    Apenas somos una pequeña voz en esta orquesta, gigantesca orquesta de coros cacofonicos cuyo único director es el Grupo de Bilderberg. Y el Grupo de Bilderberg ya ha tomado su decisión para nosotros.
    Esa inaplazable necesidad, amigo Santiago, refundar el centro-derecha, es tan inalcanzable cómo vaciar el océano con una cucharilla...
    https://wp.me/p9t3NS-E0

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