Translate

jueves, 20 de octubre de 2016

Relato de una purga ideológica en Monforte del Cid (Capítulo I).


A lo largo de los años que vengo escribiendo en mi blog he procurado reflejar fundamentalmente mis ideas y comentarios sobre cuestiones políticas y sociales de la actualidad. Solo en contadas ocasiones me he permitido escribir sobre mis experiencias personales o sobre mis sentimientos. Sin embargo, ahora voy a romper esta dinámica y no por un capricho, sino porque necesito hacerlo, porque algunos han hecho rebosar el vaso de la paciencia. Sé que es probable que, salvo a los amigos y familiares, a la mayor parte de los lectores no les interesará la serie de artículos en los que voy a relatar mi experiencia profesional y personal en el Ayuntamiento de Monforte del Cid, un Ayuntamiento “del cambio”, pero se trata no sólo de un desahogo personal, sino del testimonio de primera mano de quien lleva más de un año siendo objeto de una persecución y maltrato personal y profesional que jamás habría sospechado que pudiera ocurrirme.

Que te desalojen del puesto de trabajo de malos modos, que te envíen a un despacho sucio y prácticamente sin muebles, que sólo a ti de entre más de 100 empleados te eliminen del sueldo cualquier complemento salarial, que te tengan casi un mes sin ordenador ni teléfono, que durante semanas no puedas acceder a los expedientes administrativos que debes tramitar, que te impidan retirar durante meses tus efectos personales de tu antiguo puesto de trabajo, que durante meses no puedas prácticamente trabajar porque no te firman casi ningún documento, que te impidan la promoción profesional y salarial por estar vetado política y personalmente (costándole a los contribuyentes ese veto cerca de 60.000.- € anuales), que pidan a la Diputación un Secretario accidental porque según algunos no hay un funcionario en el Ayuntamiento suficientemente capacitado para el desempeño de ese puesto y que después te ordenen hacer los informes que le corresponde hacer a ese nuevo secretario accidental que se han traído para impedir que ocupes dicho puesto, que lleguen a tener la poca vergüenza y decencia de incluso llamar a tus amigos y familiares relacionados con el Ayuntamiento para recriminarles que dan al “me gusta” en tus comentarios de facebook son hechos más que suficientes como para decir hasta aquí hemos llegado.

La llegada del gobierno socialcomunista + ciudadanos al Ayuntamiento de Monforte del Cid, en el que llevo trabajando desde el año 2003, ha supuesto la puesta en marcha de actitudes atávicas y deleznables por una buena parte de los nuevos gobernantes que quizás pudieran responder a las prácticas de la España más profunda, caciquil y guerracivilista pero que son impropias de una administración pública moderna del siglo XXI. Todo cuanto voy a ir relatando lo tengo documentado con testimonios, grabaciones y papeles así que vaya por delante el aviso, que nadie se moleste en volver a amenazarme verbalmente por escribir una u otra cosa. Al que no le guste que se vaya al Juzgado que allí le espero.

Ante muchas de las cosas que voy a ir relatando habrá quien piense o diga que vaya a denunciarlo ante la justicia y a ello tengo que señalar que todo lo que puedo lo voy denunciando, que cada cosa tiene su tiempo y su momento, pero ya sabemos además el dicho en esta nuestra España: “pleitos tengas y los ganes”. Por ahora, ya el Sindic de Greuges ha admitido y ha abierto cuatro quejas contra el Ayuntamiento de Monforte del Cid, algo inusual, y estoy seguro de que no serán las últimas. Todo llegará y por San Martin seguro.

Monforte del Cid está gobernado ahora por la conjunción de los tres partidos perdedores de las pasadas elecciones que formalizaron un pacto contra natura para desalojar al partido ganador, el Partido Popular. La coalición de gobierno formada por comunistas, socialistas y ciudadanos (ex miembros del PP) podría haber sido una bocanada de aire fresco, de renovación y de cambio, tras tres mayorías absolutas populares y un evidente desfondamiento y pérdida de liderazgo en la última etapa, pero no ha sido así. Con el paso de los meses se han hecho evidentes los peores vicios de la vieja política. Y es que cuando un liderazgo es incapaz de sumar voluntades y de concitar nuevos apoyos a un proyecto es que o el liderazgo no es tal o que se le ha visto el plumero. Pero allá ellos, no es asunto mío como empleado público valorar la política de los nuevos gobernantes, aunque sí que puedo como ciudadano de un país libre formular las críticas que me parezca bien.

Tengo que señalar que mi relación personal y profesional era correcta y buena con los que hoy gobiernan cuando estaban en la oposición. Como Gerente de los Servicios Municipales o como Secretario, primero interino y después accidental, les atendí en todo cuanto me solicitaron y, en no pocas ocasiones, hice de mediador con el Gobierno Municipal. Recuerdo que el mismo día en que se celebraban las votaciones de las últimas elecciones municipales me encontré con el entonces portavoz en la oposición del PSOE, Vicente García Sáiz, y en tono de broma le dije “bueno, si ganáis las elecciones ¿voy haciendo las maletas? A lo que me respondió “Por Dios, Santiago, nosotros nunca iremos contra los empleados públicos por su ideología”. ¡Qué inmenso error haber confiado en su palabra! Más adelante detallaré mis primeros días con Vicente García una vez convertido en Primer Teniente de Alcalde y en Concejal de Personal. No tiene desperdicio.

Incluso, hoy, a pesar de la continua discriminación, de la persecución política y del permanente menoscabo a mi dignidad profesional que vengo siendo objeto por el gobierno socialcomunista + ciudadanos, tengo que reconocer que mi relación personal y profesional es buena o muy buena con una gran parte de los concejales que lo componen. En este sentido, personas como el Concejal de Urbanismo, Ángel Gutiérrez, el Asesor de Alcaldía, Francisco J. Lifante o el Concejal de Cultura Juan Manuel  especialmente, me han tratado y tratan con respeto, confianza y profesionalidad.

La gente con sentido común a la hora de acudir al médico, por ejemplo, no se pregunta si el facultativo es de izquierdas o de derechas, ni condiciona su decisión a la ideología del mismo. Y lo mismo ocurre cuando uno tiene que elegir un fontanero, un mecánico, un arquitecto o un abogado. Sin embargo, da la sensación de que a algunos políticos les falta sentido común y a la hora gobernar prefieren prescindir de los profesionales y de los expertos titulados en gestión pública si no son de una ideología afín. Ya les he demostrado que, ante todo soy un profesional y que dejo mi ideología a la puerta de mi despacho. Hace unos meses, el Gobierno Municipal quería llevar a pleno la aprobación de una Ordenanza irrisoriamente llamada de “Bautizos Civiles”. Un texto chapucero preparado por el anterior secretario que, por cierto, nunca será acreedor a un premio por su excelencia en el trabajo. Cuando, lo leí preparé un texto alternativo, prescindiendo por supuesto de mis convicciones sobre el tema, y no estaría tan mal cuando lo llevaron a Pleno y lo aprobaron.

La persecución ideológica es una parte de las causas del acoso al que algunos me someten, pero hay otra razón más profunda y anclada en los más ruines y mezquinos motivos personales para que desde hace más de un año esté siendo objeto de esta persecución. Y es que Izquierda Unida (4 concejales) y PSOE (2) sólo pueden gobernar gracias al permiso de Ciudadanos (2) y la “lider” de esta malformación política M.ª Teresa de las Nieves Alberola, casada con un sobrino lejano de mi mujer y funcionario interino del Ayuntamiento, me tiene declarada la guerra hasta tal punto que, de momento, su veto personal a mi trabajo le cuesta a los vecinos del pueblo 60.000 € anuales. Pero esta historia es para el siguiente capítulo.

Santiago de Munck Loyola


No hay comentarios:

Publicar un comentario